Con una trayectoria que atraviesa generaciones, Estancia La Pelada ocupa un lugar destacado en la ganadería argentina y tiene en la Cabaña Marcaojo uno de sus principales espacios para el desarrollo de genética Braford y Brahman. Nahuel García, responsable del manejo ganadero, explicó cómo trabajan con un plantel de unas 3.000 vacas, seleccionan sus propios reproductores y buscan producir animales adaptados a las distintas regiones del país.
Hay establecimientos que forman parte de la historia de la ganadería argentina y que, con el paso de las generaciones, continúan aportando genética y conocimiento al sector. Estancia La Pelada es uno de ellos. Con más de un siglo de trayectoria, la empresa sostiene una estructura diversificada en la que la actividad ganadera ocupa un lugar central y donde el desarrollo de las razas Braford y Brahman constituye una de sus principales apuestas.
Dentro de ese esquema, la Cabaña Marcaojo representa un núcleo de selección y producción de reproductores que busca responder a las necesidades de los productores argentinos, especialmente en ambientes donde la adaptación y la rusticidad resultan determinantes.
Nahuel García, responsable del manejo ganadero de Estancia La Pelada, destacó el valor de la historia y, especialmente, del equipo humano que sostiene la actividad.

“Estancia La Pelada es un emblema de la ganadería argentina. Tiene mucha historia y mucha familia. Acá nos conocemos todos, del primero al último, y eso hace grande a esta empresa”, sostuvo.
Una genética que primero se prueba en el propio rodeo
La estructura ganadera de La Pelada cuenta actualmente con unas 3.000 vacas en producción. De ese rodeo surge tanto la reposición propia como los animales destinados a la venta, incluyendo reproductores y hacienda para invernada.
Uno de los aspectos que distingue el trabajo de la cabaña es que los reproductores que llegan al mercado no son seleccionados únicamente con un criterio de exposición o de venta. Antes de ser ofrecidos, forman parte del propio sistema productivo.
“En Braford y Brahman sacamos a venta los animales compañeros de los que nos guardamos nosotros”, explicó García.
En el caso de los toros, el establecimiento utiliza sus propios reproductores durante aproximadamente dos años. De esta manera, los animales que posteriormente salen a los remates ya cuentan con una experiencia concreta dentro del rodeo.
“Utilizamos lo mismo que vendemos”, resumió García. El concepto apunta a que el productor que adquiere un reproductor de Marcaojo pueda acceder a una genética que previamente fue evaluada bajo las condiciones productivas de la propia empresa.

Ese esquema también permite observar el resultado de los reproductores en su descendencia y evaluar cómo se comporta la genética a lo largo del ciclo productivo.
Braford y Brahman: adaptación como objetivo
El trabajo de La Pelada no se limita a multiplicar animales de una determinada raza. La búsqueda está puesta en desarrollar genética funcional y adaptada a los ambientes donde será utilizada.
En Braford, una raza que combina características de adaptación al calor y rusticidad con aptitud carnicera, La Pelada construyó a lo largo del tiempo un importante núcleo de selección. La empresa cuenta con aproximadamente 13.000 vientres Braford y 300 vacas de pedigree, además de un plantel de Brahman de pedigree.
En paralelo, García remarcó la decisión de continuar creciendo en Brahman.
“En Brahman también apostamos a crecer y a producir un animal con un biotipo moderado, pero muy útil para el norte argentino”, señaló.
La definición resulta significativa porque apunta a una genética pensada para el trabajo cotidiano del productor, donde la eficiencia reproductiva, la adaptación al ambiente, la capacidad de producir carne y la funcionalidad del animal tienen un peso central.

En ese sentido, Braford y Brahman cumplen un papel estratégico para la expansión de la ganadería en las regiones de mayores temperaturas y condiciones ambientales más exigentes. El aporte de cabañas como Marcaojo está vinculado no sólo con la disponibilidad de reproductores, sino también con la evolución de una genética que pueda trasladarse a distintos sistemas productivos.
Una apuesta a seguir creciendo junto al productor
Para La Pelada, el desarrollo genético forma parte de un proceso de largo plazo. La selección de vientres, la reposición y la evaluación de los toros se integran dentro de un mismo sistema, con el objetivo de mejorar de manera progresiva los resultados.
García sostuvo que las expectativas están puestas en crecer en cantidad de vientres, mejorar la reposición de terneras y continuar elevando la calidad de los toros.
En ese escenario, también planteó la importancia de que los productores incorporen genética como una herramienta para mejorar sus rodeos.
La trayectoria de Estancia La Pelada y el trabajo de la Cabaña Marcaojo se inscriben así en una historia más amplia: la evolución de una ganadería argentina que encontró en las razas Braford y Brahman herramientas para ampliar la frontera productiva y mejorar la adaptación de los rodeos.
La Pelada busca sostener ese proceso combinando historia, selección genética y evaluación a campo, con reproductores que primero cumplen una función dentro de la empresa y luego llegan a los productores a través de sus remates.





