Con establecimientos propios y una estructura que combina cría, recría, terminación, producción porcina y el desarrollo de nuevas actividades, Estancia La Pelada sostiene un modelo agropecuario diversificado. El médico veterinario Diego Gallino, responsable de la empresa, detalló cómo está organizada la producción y cuál es el objetivo de cada unidad.
Estancia La Pelada representa una de las experiencias productivas de mayor trayectoria en la región y mantiene a la ganadería como uno de los principales pilares de su estructura. Sin embargo, detrás de los rodeos y de la genética Braford existe un esquema mucho más amplio, que integra cría, recría, terminación de hacienda, producción porcina y, más recientemente, el desarrollo de una superficie destinada al cultivo de pecán.
El médico veterinario Diego Gallino, responsable de Estancia La Pelada, explicó que la estructura ganadera se organiza principalmente en dos establecimientos: San Miguel y La Pelada, con funciones diferenciadas dentro del ciclo productivo.

“Tenemos dos partes importantes ganaderas: Estancia San Miguel, con 19.500 hectáreas, donde hoy hay 9.500 vientres en producción y un total de 14.000 cabezas”, detalló.
La otra unidad es La Pelada, donde se concentra una producción “un poco más fina”, que incluye el rodeo general y el plantel de pedigree. Allí se manejan unas 3.500 cabezas en producción, además de un importante núcleo de recría.
Una ganadería integrada y orientada a producir animales pesados
Uno de los principales componentes del esquema productivo es la recría. Según Gallino, el núcleo alcanza unas 9.000 cabezas y tiene una fuerte orientación hacia la producción a pasto.
“La idea es lograr ciclos largos de 11 meses para terminar en un encierre a corral, apuntando a animales pesados para llegar a exportación”, explicó.
En La Pelada también se desarrolla la recría de los animales que luego serán utilizados como reposición tanto en ese establecimiento como en San Miguel. De esta manera, ambas unidades ganaderas forman parte de un mismo circuito productivo.

La estrategia se complementa con el desarrollo de la genética. Estancia La Pelada cuenta con aproximadamente 13.000 vientres Braford y 300 vacas de pedigree, además de un núcleo de 80 vientres Brahman de puro pedigree.
La empresa presenta sus productos en distintos remates y exposiciones, mientras que los animales que no se destinan a reproducción son orientados a los mercados de consumo local y de exportación.
El esquema tiene además una larga historia. La Pelada fue la primera propiedad adquirida por la familia Born en 1889 y actualmente integra el núcleo de establecimientos de S.A. Estancia La Pelada Ganadera y Comercial.
Producción porcina y control de toda la cadena
La diversificación también alcanza a la actividad porcina. En el establecimiento La Pelada funciona un núcleo de aproximadamente 4.500 madres, bajo un sistema de producción de ciclo completo distribuido en tres sitios.
“Tenemos sitio uno, que es maternidad y gestación; sitio dos, que es la recría, y sitio tres, que es la terminación”, explicó Gallino.
El sistema permite ordenar las distintas etapas del proceso y generar una producción de gran escala. Una parte importante de los animales terminados es enviada a Doina, el frigorífico donde se procesa la hacienda porcina.

La actividad, además, está vinculada con la producción agrícola. La empresa trabaja con cereales propios destinados a la alimentación de los animales, integrando parte de la cadena desde la producción de la materia prima hasta la obtención del producto final.
De acuerdo con información institucional, la granja porcina cuenta con más de cuatro décadas de desarrollo sostenido y superó las 4.000 madres en producción bajo un sistema multisitios.
El pecán, una nueva actividad que comienza a desarrollarse
A las actividades tradicionales se sumó en los últimos años una nueva apuesta productiva: el pecán.
“En La Pelada se desarrolló todo lo que es producción de pecán. Son 240 hectáreas y es una producción que se está iniciando ahora, así que está en desarrollo”, señaló Gallino.
La incorporación de esta actividad amplía todavía más la matriz productiva de la empresa y suma una producción de ciclo diferente a las actividades ganaderas y porcinas.
Para Gallino, esa diversidad es precisamente una de las características que definen a La Pelada. “Representa la ganadería en toda su palabra, a nivel país. Es una empresa importante que integra diferentes producciones”, resumió.
Así, detrás de una marca con más de un siglo de historia aparece una estructura productiva que combina escala, genética y diversificación. Desde los grandes campos de cría hasta los corrales de terminación, los establecimientos porcinos y las nuevas plantaciones de pecán, La Pelada sostiene un modelo basado en la integración de distintas actividades agropecuarias.





