En el marco de la 82ª Expo Rural de San Justo, el economista Salvador Di Stefano brindó la charla “Liderar 2026, proyectar 2027”, donde analizó el escenario económico, productivo y político que atraviesa Argentina. Advirtió sobre el deterioro de la rentabilidad agropecuaria, pidió un reclamo más estratégico frente al Gobierno y llamó a productores y empresas a adaptarse a un nuevo esquema de negocios.
La 82ª Expo Rural de San Justo volvió a ser escenario para el análisis de los grandes temas que atraviesan al sector agropecuario. En ese marco, el economista Salvador Di Stefano presentó su disertación “Liderar 2026, proyectar 2027”, ante un auditorio que siguió durante más de dos horas un análisis que combinó economía, producción, mercados y política.
Uno de los principales ejes de su exposición estuvo puesto en la necesidad de que el productor agropecuario modifique su forma de gestionar frente a un escenario que, según planteó, está cambiando de manera estructural.
“Tenemos que cambiar el formato de gestionar el campo”, sostuvo Di Stefano, al considerar que el productor se encuentra actualmente condicionado por múltiples variables: el clima, los precios, las decisiones políticas, la inflación y la enorme cantidad de información que circula permanentemente.
Su planteo apuntó a recuperar capacidad de decisión y evitar que la incertidumbre paralice las decisiones productivas. “El que no se adapte a ese cambio puede perder mucha plata, y el que se adapte puede ganar más plata”, resumió.
Rentabilidad, costos y un reclamo diferente por las retenciones
Uno de los puntos centrales de la exposición fue la situación de la rentabilidad agropecuaria. Di Stefano sostuvo que el debate no debería concentrarse exclusivamente en reclamar una reducción de las retenciones, sino en construir con el Gobierno una agenda más amplia que permita mejorar los márgenes del productor.
En ese sentido, puso sobre la mesa la evolución de distintos costos frente al comportamiento de los productos agrícolas. Según los números que presentó durante la charla, el tipo de cambio aumentó un 8%, la inflación alcanzó el 34%, el gasoil subió un 75%, mientras que la soja prácticamente no modificó su precio.
Para el economista, esa ecuación genera un deterioro que se vuelve todavía más complejo en las zonas alejadas de los puertos. En el caso del norte argentino, por ejemplo, señaló que el costo del flete tiene un impacto muy significativo sobre la rentabilidad.
Por eso propuso que las entidades agropecuarias construyan un reclamo más amplio y concreto: reducción de retenciones, menor carga impositiva sobre los combustibles, mejores caminos, reducción de costos logísticos o líneas de financiamiento más accesibles.
“No necesitamos una devaluación. Necesitamos armar un plan en donde el hombre de campo tenga un beneficio y que sea win win con el hombre de la ciudad”, planteó.
En esa línea, también advirtió que una reducción significativa de las retenciones generaría un nuevo escenario para el productor, al que el sector deberá adaptarse después de años en los que tomó decisiones bajo una estructura de costos e impuestos diferente.
Ganadería: agregar valor y avanzar en la cadena
La ganadería ocupó otro espacio importante dentro del análisis. Di Stefano planteó que el negocio ganadero también necesita modificar algunas de sus estrategias, especialmente frente a los nuevos valores de la hacienda y el costo de reposición.
En particular, puso el foco sobre el feedlot y la necesidad de avanzar en la cadena para capturar mayor valor.
Según explicó, cuando el feedlotero compra un ternero, una parte importante del valor del animal terminado ya está incorporada en ese momento. Por eso, la posibilidad de obtener nuevamente ese margen solamente mediante el engorde se vuelve cada vez más compleja.
Frente a esa realidad, planteó la necesidad de agregar valor y avanzar hacia los eslabones finales de la cadena, incluyendo la comercialización directa del animal terminado.
“Tenemos que agregar valor, tenemos que ir un poquito más en la cadena para adelante”, sostuvo.
También propuso mirar con mayor atención a la producción ovina y, particularmente, al desarrollo de la cadena del cordero. Consideró que podría transformarse en una alternativa productiva de escala regional, incluso para establecimientos pequeños.
Di Stefano planteó la posibilidad de desarrollar sistemas de faena y comercialización que permitan abastecer mercados institucionales, como escuelas, hospitales y establecimientos penitenciarios, generando simultáneamente una alternativa para los productores.
Su planteo fue más allá de una actividad puntual y apuntó a una mirada integral: producir, faenar, comercializar y generar demanda dentro de la propia provincia.
Un productor que no puede quedarse inmóvil
Otro de los conceptos que atravesó la exposición fue la necesidad de recuperar la capacidad de anticipación. Para Di Stefano, la incertidumbre sobre el clima, la política y los mercados está llevando a muchos productores a postergar decisiones.
“Lo que buscamos básicamente es despertar la curiosidad”, explicó.
En su análisis, quedarse inmóvil también tiene un costo: la mercadería permanece almacenada, los créditos siguen devengando intereses y los gastos aumentan, mientras la producción pierde dinamismo.
Por eso propuso revisar la lógica tradicional de administración del capital. En el escenario actual, consideró que el productor debe evaluar permanentemente qué hacer con los granos, cómo transformar stock en liquidez y cómo destinar esos recursos a insumos, inversiones u otros emprendimientos productivos.
El escenario climático también fue abordado durante la charla. Frente a la posibilidad de un fenómeno de El Niño intenso, Di Stefano no manifestó una preocupación extrema y destacó que el productor llega mejor preparado, con una importante cantidad de granos almacenados.
Incluso mencionó la posibilidad de alcanzar un área récord de girasol en lo que va del siglo, aunque advirtió sobre la necesidad de adaptar las estrategias productivas a las condiciones climáticas.
Una economía que cambia y una política que mira a 2027
El análisis de Di Stefano también incluyó una mirada sobre la economía argentina y el escenario político de cara a 2027.
Según su interpretación, el país atraviesa un proceso de transformación estructural vinculado con la apertura de nuevas oportunidades de inversión, el desarrollo de recursos naturales y una mayor orientación exportadora.
En ese proceso, consideró que Argentina podría pasar de convivir con una moneda históricamente devaluada a un escenario de mayor fortaleza cambiaria, lo que obligará a numerosos sectores a revisar sus niveles de competitividad.
“Tenemos que ver cómo somos más competitivos mirando puerta adentro lo que nos pasa”, señaló.
En materia política, Di Stefano sostuvo que el Gobierno de Javier Milei llegará a los próximos meses con medidas cuyos efectos, según su análisis, podrían comenzar a sentirse de manera más marcada durante 2027. Mencionó entre ellas nuevas herramientas de financiamiento en dólares, cambios vinculados al sistema financiero y medidas destinadas a incentivar la formalización de capitales.
Su lectura es que buena parte de esas decisiones fueron diseñadas para generar resultados con varios meses de anticipación y que el Gobierno buscará llegar al tramo previo a las elecciones con mejores indicadores económicos.
Para Santa Fe, además, destacó la importancia de la relación entre la Nación y los gobernadores y consideró que los mandatarios provinciales están adoptando una estrategia de negociación antes que de confrontación.
En definitiva, el mensaje que dejó Di Stefano en la Expo Rural de San Justo estuvo atravesado por una idea central: el escenario cambió y productores, empresas e instituciones también deberán cambiar su manera de tomar decisiones.
Desde la rentabilidad agrícola hasta el agregado de valor en la ganadería, pasando por los costos logísticos, el financiamiento y la política económica, el economista planteó que la clave estará en anticiparse y adaptarse.
“No estamos en un cambio de época, estamos en una época de cambio”, sintetizó durante su exposición.





