Con el acompañamiento de la Sociedad Rural de Santa Fe, la segunda edición de Bocados y Filete reunió a jinetes de distintas provincias en Haras El Tata, en Desvío Arijón. La competencia puso a prueba la doma, la mansedumbre y las aptitudes de los caballos Cuarto de Milla, en un encuentro que combinó trabajo de campo, intercambio de experiencias y un remate de 33 potros y potrancas.

 

La pasión por los caballos y el trabajo cotidiano en el campo fueron los ejes de la segunda edición de Bocados y Filete, el encuentro que reunió a criadores, jinetes y aficionados a la raza Cuarto de Milla en Haras El Tata, sobre la autopista Santa Fe-Rosario, a la altura de Desvío Arijón. La propuesta contó con el acompañamiento de la Sociedad Rural de Santa Fe, que respaldó una iniciativa orientada a poner en valor la actividad ecuestre y el vínculo entre el caballo y la producción agropecuaria.

Con alrededor de 50 competidores provenientes de distintos puntos del país, el evento buscó mostrar las aptitudes de estos animales mediante una competencia que reproduce diferentes situaciones de las labores rurales. Además, se consolidó como un espacio de encuentro para compartir conocimientos sobre doma, entrenamiento y manejo equino.

Franco Petroselli, anfitrión y organizador, destacó el significado de la iniciativa y la posibilidad de mostrar las habilidades de una raza reconocida por su capacidad de adaptación a distintas actividades. “Es un símbolo de doma, de mansedumbre, de pasión por el caballo y por la doma y por querer mostrar las habilidades del caballo Cuarto de Milla”, resumió.

Una raza versátil, del trabajo rural a las disciplinas ecuestres

Uno de los principales atributos del Cuarto de Milla es su versatilidad. Tanto Petroselli como Juan Manuel Gazzo, organizador del encuentro, coincidieron en que la mansedumbre, la predisposición al trabajo y la facilidad de manejo constituyen algunas de las características que distinguen a estos ejemplares.

“El Cuarto de Milla es el caballo considerado más versátil”, explicó Gazzo, al señalar que puede desempeñarse en el trabajo ganadero, las pruebas de rienda, el reining y distintas actividades deportivas y recreativas. Esa combinación de aptitudes también permite que sea utilizado por diferentes integrantes de una familia, siempre con la preparación y las condiciones de seguridad adecuadas.

Petroselli destacó que la versatilidad de la raza no implica que todos los animales tengan la misma especialización. Dentro del Cuarto de Milla existen líneas de sangre seleccionadas para determinadas disciplinas, como el cutting —orientado al trabajo con ganado—, el working cow horse, el roping o la rienda americana.

En este último ámbito se desempeña el centro de entrenamiento que funciona en Haras El Tata, donde se trabaja con un entrenador profesional. El establecimiento también desarrolla actividades agrícolas y ganaderas, con cría de bovinos de la raza Braford y de caballos Cuarto de Milla.

La trayectoria del lugar está ligada a la historia familiar de Petroselli. Según contó, el campo fue adquirido por su padre y su abuelo hace muchos años y se convirtió en un espacio destinado tanto a la producción como al desarrollo de su pasión por los caballos.

Una competencia que reproduce las tareas del campo

La prueba de Bocados y Filete fue concebida para evaluar caballos con aproximadamente un año de doma. El objetivo es observar no solamente la ejecución de maniobras, sino también la calidad del entrenamiento, la fluidez de los movimientos, la respuesta a las indicaciones del jinete y, especialmente, la mansedumbre.

El recorrido incluye ejercicios de tranquera, andares, rayadas, giros, retroceso y cambio de mano, además de demostraciones con lazo y un segmento de trabajo libre. Las distintas instancias buscan trasladar a la pista situaciones que forman parte de la actividad rural cotidiana.

“Es bajar al llano todas esas tareas rurales que se hacen en forma diaria, poder englobarlas en una prueba y compartir esa experiencia con cada uno de los competidores”, explicó Gazzo.

Para el organizador, la participación de jinetes vinculados a diferentes disciplinas ecuestres aporta un valor adicional. En esta segunda edición se sumaron jueces provenientes de ámbitos como el polo y las razas Cuarto de Milla y Criolla, una diversidad que favorece el intercambio de criterios y experiencias.

El encuentro convocó a representantes de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, La Pampa, San Luis y provincias del norte argentino, entre otros puntos del país. Esa presencia federal permitió reunir a personas que comparten el interés por el caballo, aun cuando sus actividades y especialidades sean diferentes.

El acompañamiento de la Sociedad Rural de Santa Fe se inscribe en una propuesta que pone en valor las actividades vinculadas al campo y promueve espacios de intercambio entre productores, criadores y trabajadores rurales.

Gazzo remarcó que muchos de los participantes son trabajadores de campo que utilizan estos animales a diario. Por eso, la competencia no se limita a una exhibición deportiva: también funciona como una instancia para intercambiar técnicas de doma, conocer otras experiencias y fortalecer los vínculos entre productores y jinetes.

Un remate para vincular la cría con la competencia

La programación incluyó además la segunda edición del Gran Remate Cuarto de Milla, realizada el domingo 11 de octubre, con una oferta de 33 potros y potrancas de cinco establecimientos: Haras El Tata, Haras Don Juan, Haras Renacer, Haras La Cañada y Haras Paso de las Yeguas.

La subasta contó con transmisión de Rosgan.

Uno de los objetivos de la organización es integrar la instancia comercial con la deportiva. Los ejemplares vendidos podrán participar el próximo año por un premio especial, de modo que la adquisición de un caballo pueda continuar con su preparación y posterior presentación en la pista.

De esta manera, Bocados y Filete articula diferentes eslabones de la actividad: la cría, el entrenamiento, la evaluación de los animales y su comercialización. Al mismo tiempo, promueve el contacto entre establecimientos y contribuye a dar visibilidad a una raza con aptitudes tanto para el trabajo ganadero como para las disciplinas ecuestres.

Una propuesta que busca consolidarse en Santa Fe

Más allá de los resultados deportivos y comerciales, los organizadores apuntan a consolidar el encuentro como una referencia regional para la actividad ecuestre y la cría del Cuarto de Milla.

La convocatoria también busca acercar el mundo rural al público urbano, con una propuesta que combina caballos, actividades al aire libre y espacios para compartir en familia. La cercanía de Haras El Tata con la ciudad de Santa Fe representa una oportunidad para que más personas conozcan el trabajo que existe detrás de la preparación de estos animales.

Para Petroselli, la posibilidad de recibir visitantes en el establecimiento tiene un valor especial, porque permite compartir un espacio ligado a la historia de su familia y a la producción agropecuaria.

Gazzo, por su parte, destacó la importancia de sostener este tipo de iniciativas para fortalecer la comunidad vinculada al caballo y promover el aprendizaje entre distintas generaciones y disciplinas.