En los campos argentinos, donde la innovación suele llegar primero, una nueva tecnología promete cambiar el manejo de malezas resistentes y devolver eficiencia a los sistemas productivos. La multinacional Syngenta anunció el lanzamiento global de VIRESTINA™, un herbicida de última generación que debutará en el país antes que en cualquier otro mercado.
El dato marca un hito: Argentina será la puerta de entrada mundial para esta solución, diseñada específicamente para combatir uno de los problemas más complejos de la agricultura moderna: las gramíneas resistentes.

Una problemática que se intensifica
En los últimos años, el avance de malezas resistentes dejó de ser un desafío técnico para convertirse en una amenaza estructural. La reiteración en el uso de herbicidas y la falta de nuevas moléculas generaron un escenario donde las herramientas disponibles ya no alcanzan.
“Hace una década que venimos observando esta problemática”, explicó Alejandro Piñeyro, gerente de Herbicidas para la Unidad Comercial Sur de Syngenta. “El uso intensivo de graminicidas como el cletodim creció de forma exponencial: pasamos de 8 millones de litros en 2018 a 28 millones el año pasado. Eso refleja claramente la presión de selección y el aumento de resistencias”.
El resultado es conocido en el campo: malezas que sobreviven a los tratamientos, compiten por recursos clave y, en muchos casos, obligan a soluciones extremas como el laboreo mecánico, con el consiguiente impacto en costos y sustentabilidad.

Alejandro Piñeyro, gerente de Herbicidas para la Unidad Comercial Sur de Syngenta.
La innovación: una molécula pensada desde el problema
VIRESTINA™ (ingrediente activo: metproxibiciclona) no es una solución más. Se trata del primer herbicida selectivo en casi 40 años capaz de controlar gramíneas resistentes en cultivos como soja y algodón, y también en barbechos de cereales y maíz.
Su desarrollo no fue casual. Según explicó Piñeyro, la tecnología se diseñó específicamente para la región: “Partimos de la problemática real del productor. Utilizamos inteligencia computacional para desarrollar una molécula que se acople a las malezas resistentes y brinde una solución efectiva”.
El proceso llevó una década —menos que los tiempos habituales de desarrollo— y se apoyó en ciencia predictiva para acelerar resultados sin perder eficacia.

Más que control: impacto en el sistema productivo
Además de su eficacia frente a malezas resistentes a principios activos como glifosato o cletodim, la nueva tecnología introduce mejoras en múltiples niveles.
Por un lado, permite reducir la cantidad de aplicaciones y el uso de maquinaria pesada, lo que impacta directamente en la compactación del suelo y en las emisiones. Por otro, mejora la eficiencia en el uso de nutrientes, un factor cada vez más crítico.
“Las malezas no solo compiten por luz y agua, también consumen nutrientes que deberían estar disponibles para el cultivo”, señaló Piñeyro. “Controlarlas eficientemente también es mejorar los rendimientos”.
A esto se suma un perfil ambiental favorable: el producto se degrada rápidamente en el suelo, reduciendo su huella y facilitando rotaciones más flexibles.

Argentina, laboratorio global
La elección de Argentina como primer país de lanzamiento no es casual. Además de ser uno de los principales productores de soja del mundo, el país presenta un nivel de adopción tecnológica elevado y, al mismo tiempo, una fuerte presión de malezas resistentes.
“Esta tecnología fue pensada para Latinoamérica Sur. A diferencia de otros casos, donde Argentina recibe innovaciones en etapas posteriores, esta vez somos el punto de partida”, destacó Piñeyro.
El lanzamiento oficial será en junio, con eventos en campo y lotes demostrativos —especialmente en el sur de Buenos Aires— donde la problemática de gramíneas resistentes, como el raigrás, es particularmente crítica.
Una herramienta, no una solución única
Desde la compañía insisten en un punto clave: VIRESTINA™ no es una solución aislada, sino una pieza dentro de un enfoque más amplio.
“El manejo integrado de malezas es fundamental”, advirtió Piñeyro. “Si repetimos los errores del pasado y usamos una sola herramienta de manera intensiva, vamos a generar nuevas resistencias. La clave es pensar el sistema”.
En ese sentido, la tecnología se integra a una estrategia que combina rotación de cultivos, monitoreo, uso racional de herbicidas y prácticas agronómicas sustentables.
Proyección global
Tras su debut en Argentina, Syngenta planea expandir VIRESTINA™ a mercados como Brasil, Estados Unidos, Canadá y Australia, donde el problema de resistencias también crece.
En un contexto de creciente presión sobre la producción agrícola, la llegada de nuevas herramientas resulta clave. Pero, como coinciden los especialistas, el verdadero desafío no es solo innovar, sino usar esas innovaciones de manera inteligente.
Argentina, una vez más, será el primer escenario donde esa ecuación empiece a ponerse a prueba.





