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SUMMARY:La agricultura del futuro combinará inteligencia, automatización y sustentabilidad, pero seguirá dependiendo de personas capacitadas
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DESCRIPTION:La Jornada Pulverización Inteligente reunió en la Expo Rural a referentes
del sector público y privado para debatir el futuro de las aplicaciones
agrícolas. El consenso fue claro: la innovación tecnológica solo podrá
desplegar todo su potencial si está acompañada por capacitación,
conocimiento aplicado y un marco regulatorio moderno.
 

 

La agricultura del futuro será cada vez más inteligente, automatizada y
sustentable. Sin embargo, el principal consenso que dejó la jornada
"Pulverización Inteligente" fue que ninguna innovación podrá reemplazar
el papel del conocimiento y de las personas capacitadas para aplicar
correctamente esas tecnologías.

En el marco de la 138° Exposición Rural de Palermo, FeArCA (Federación
Argentina de Cámaras Agroaéreas) y La Rural, con el acompañamiento de la
Fundación Benet realizaron la jornada "Pulverización Inteligente", un
espacio de intercambio que reunió a representantes de organismos
públicos, empresas, instituciones técnicas, universidades y entidades del
sector agropecuario para debatir el presente y el futuro de las
aplicaciones agrícolas.

Luego de las palabras de apertura que estuvo a cargo del presidente de
FeArCA, Diego Martínez, comenzó el primer panel de la jornada “El
futuro de las pulverizaciones agrícolas: dónde estamos y qué futuro
queremos construir”, en donde instituciones públicas y privadas
analizaron hacia dónde evolucionará la tecnología de aplicación de
fitosanitarios.
El presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, aseguró que el proceso de
automatización ya comenzó y que el futuro estará basado en sistemas
inteligentes capaces de decidir cuándo, dónde y cómo aplicar.

“El futuro de las pulverizaciones es absolutamente automático. No
solamente en los equipos, sino también en las decisiones. Vamos a dejar de
discutir cuántos litros aplicamos para empezar a medir cuánto control
logramos sobre las plagas”. Bronzovich destacó el trabajo del INTA en el
desarrollo de herramientas digitales que ya permiten ahorrar millones de
dólares al sector mediante una mejor calibración de los equipos y
anunció que próximamente estará disponible una versión de la
aplicación Criollo adaptada a drones. En su análisis, señaló que el
principal incentivo para acelerar la incorporación tecnológica serán los
mercados internacionales, aunque advirtió que también serán necesarias
regulaciones que acompañen la innovación en lugar de frenarla.

Por su parte, el director ejecutivo de CASAFE, Federico Landgraf,
coincidió en que la innovación tecnológica será el motor del cambio,
tanto en maquinaria como en productos fitosanitarios. "La automatización
llegó para quedarse. Vamos hacia equipos cada vez más inteligentes y
productos mucho más específicos. Pero esa innovación debe estar
acompañada por marcos regulatorios adecuados". Landgraf sostuvo que el
gran desafío ya no es solamente tecnológico, sino también
comunicacional. Según explicó, el sector necesita construir una mejor
relación con la sociedad mostrando cómo las buenas prácticas permiten
producir más alimentos con menor impacto ambiental. "Tenemos muchas buenas
noticias para comunicar. Somos parte de la cadena que produce alimentos
para una población creciente, pero debemos aprender a transmitirlo".

Desde CampoLimpio, Juan Manuel Medina, destacó que la sustentabilidad no
puede analizarse únicamente desde la aplicación de fitosanitarios sino
desde toda la gestión ambiental del sistema productivo. El directivo
recordó que la Ley Nacional de Envases Vacíos establece reglas claras
para el tratamiento de los residuos y valoró el crecimiento de la red de
Centros de Almacenamiento Transitorio distribuidos en todo el país. En ese
sentido sostuvo que el desafío es construir un sistema ambiental integrado
donde productores, industria, distribuidores y autoridades trabajen
coordinadamente. "La sustentabilidad no puede pensarse fuera de un sistema.
Primero debemos demostrarnos sustentables dentro de nuestras propias
comunidades."

Representando al Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA),
Pablo Grosso remarcó que el equilibrio entre producción, ambiente y
desarrollo social sólo será posible mediante la capacitación continua de
todos los actores. "La comunicación es fundamental y debemos fortalecer a
toda la cadena para que las buenas prácticas lleguen cada vez más lejos".
También convocó a profundizar el trabajo conjunto entre instituciones
públicas y privadas para evitar conflictos entre el sector urbano y
rural.

El presidente de la Fundación Benet, Ezequiel Baus, sostuvo que, aunque la
innovación tecnológica avanza rápidamente, el recurso más importante
seguirá siendo el capital humano. "Cuando hablamos de tecnología creemos
que lo que más vamos a necesitar son personas capacitadas". Baus explicó
que la Fundación trabaja en la generación y transferencia de conocimiento
mediante su plataforma educativa AgroFormar, orientada a productores,
aplicadores y empresas. Además, identificó dos grandes desafíos: la
incorporación de tecnologías disponibles —como drones, sensores y
pulverización selectiva— y el desarrollo futuro de procesos vinculados
con la agricultura regenerativa.

A su vez, el presidente de FeArCA, Diego Martínez, destacó el compromiso
histórico de la aviación agrícola con la innovación y las buenas
prácticas. “Somos una institución que está a muy poco tiempo de
cumplir 100 años desde la primera aplicación aérea en Argentina. Siempre
la tecnología avanzó más rápido que las regulaciones, pero hoy tenemos
la oportunidad de construir ese futuro entre todos", afirmó. Martínez
remarcó que la automatización ya forma parte del presente de la actividad
y sostuvo que la incorporación de los drones representa una oportunidad
para potenciar el sistema de aplicaciones. "Los drones son nuevos
compañeros de trabajo. Bienvenida sea la tecnología. Tenemos casi un
siglo de experiencia para aportar en su desarrollo y estamos trabajando en
conjunto para mejorar la calidad de las aplicaciones”.

La representante de la FAO Argentina, María Julia Cabello, propuso
analizar las pulverizaciones dentro del sistema agroalimentario en su
conjunto y no como una actividad aislada. La especialista identificó dos
grandes desafíos: incorporar nuevas tecnologías —como la inteligencia
artificial y los bioinsumos— y mejorar la calidad de las aplicaciones
para reducir la deriva y las externalidades ambientales. "Cuanto mejor
pulvericemos, mejor producimos y menor será el impacto sobre el ambiente y
la sociedad". Cabello también remarcó la necesidad de seguir generando
evidencia científica que permita demostrar el impacto positivo de las
buenas prácticas y acompañar la profesionalización permanente del
sector.



La directora ejecutiva de la Red de Buenas Prácticas Agropecuarias, Nieves
Pascuzzi, sostuvo que el crecimiento tecnológico debe estar acompañado
por un marco jurídico nacional que otorgue previsibilidad tanto a
productores como a las comunidades. Explicó que la Red impulsa un proyecto
de ley de presupuestos mínimos para aplicaciones de fitosanitarios que
permita unificar criterios en todo el país y reducir la creciente
judicialización del tema. "Necesitamos reglas claras para producir de
manera responsable y brindar seguridad tanto al sector productivo como a la
sociedad."

La presidenta de la Fundación Barbechando, Ángeles Naveyra, valoró el
trabajo conjunto de todas las instituciones que impulsan el proyecto
legislativo y destacó el diálogo alcanzado con legisladores nacionales de
distintos espacios políticos. "Este es el momento político para avanzar.
Las instituciones logramos construir consensos y ahora necesitamos que la
política haga su parte." Naveyra afirmó que una legislación nacional
permitirá brindar mayor previsibilidad a productores y aplicadores,
evitando decisiones judiciales contradictorias entre distintas provincias y
municipios.

El presidente del SENASA, María Beatriz Giraudo, destacó el rol del
organismo como garante de la evaluación científica de los productos
fitosanitarios y señaló que la innovación tecnológica obliga a
modernizar también los procesos regulatorios. Tenemos que acelerar los
registros sin resignar rigurosidad científica. Si la normativa no
acompaña la innovación, siempre vamos a llegar tarde". Giraudo sostuvo
que los desafíos actuales sólo podrán resolverse mediante un trabajo
articulado entre organismos públicos, instituciones técnicas y empresas
privadas. Finalmente llamó a fortalecer la comunicación con la sociedad
para transmitir, con evidencia científica, el compromiso del sector
agropecuario con la producción responsable. "No puede tomarse una
decisión sobre aplicaciones agrícolas sin escuchar la evidencia
científica, tecnológica y experimental que hoy existe en Argentina."

La sanidad vegetal y la calidad de las aplicaciones, pilares para una
agricultura más eficiente y sustentable

Luego del panel institucional, la jornada continuó con una serie de
conferencias técnicas que profundizaron sobre la importancia de la sanidad
vegetal, la calidad de las aplicaciones y el rol que tendrán las nuevas
tecnologías en la producción agropecuaria.

Sanidad vegetal: el punto de partida de toda decisión de aplicación

El ingeniero agrónomo Augusto Piazza abrió el bloque técnico con la
conferencia "Sanidad Vegetal: el punto de partida de toda decisión de
aplicación", donde propuso cambiar el paradigma tradicional de manejo
fitosanitario. Durante su presentación explicó que la sanidad vegetal
debe dejar de entenderse únicamente como la respuesta frente a un problema
para convertirse en una estrategia preventiva que acompañe todo el ciclo
del cultivo, desde la siembra hasta la cosecha. Piazza destacó que la
protección de los cultivos comienza mucho antes de la aplicación de un
fitosanitario y requiere integrar monitoreo, diagnóstico y manejo oportuno
de enfermedades, malezas y plagas. El especialista también remarcó que
una adecuada estrategia sanitaria no solo mejora los rendimientos y la
calidad de los cultivos, sino que constituye un aporte directo a la
seguridad alimentaria al reducir pérdidas de producción y preservar
alimentos para una población creciente.

Calidad de aplicación: tecnología, capacitación y trabajo en equipo

Uno de los paneles más esperados fue "Calidad de aplicación: cómo
trabajan las empresas referentes para lograr aplicaciones más eficientes y
productivas", moderado por Juan Molina, cofundador del Grupo APC.
Participaron del debate Esteban Frola, Eugenio Lobo, Enzo Lambertucci y
Herminio Rodríguez, quienes coincidieron en que la incorporación de
nuevas tecnologías avanza mucho más rápido de lo previsto y que el
principal desafío será formar profesionales capaces de utilizarlas
correctamente. Durante la apertura del panel, Juan Molina destacó que la
innovación tecnológica ya no puede analizarse como una posibilidad
futura. "Hoy cuesta imaginar cómo vamos a estar dentro de un año.
Tecnologías que pensábamos para dentro de cinco o seis años llegaron en
apenas unos meses". Según explicó, el desafío será integrar drones,
pulverizadoras terrestres, aviación agrícola, inteligencia artificial y
sistemas automáticos dentro de un mismo ecosistema de trabajo.

El productor y contratista Enzo Lambertucci aseguró que la pulverización
atraviesa un cambio histórico y que en pocos años convivirán distintos
tipos de plataformas de aplicación. "El dron llegó y tenemos que aprender
a legislarlo, capacitar operadores y trabajar entre todos para aprovechar
esta tecnología". Lambertucci sostuvo que en el futuro cada sistema
encontrará su espacio específico. "Va a quedar muy claro cuál es el
trabajo del avión, cuál será el de la pulverizadora terrestre y cuál el
del dron". También anticipó la llegada de aeronaves y equipos
completamente autónomos, lo que obligará a redefinir el perfil
profesional de pilotos y operarios. El ingeniero agrónomo Esteban Frola
advirtió que el verdadero riesgo no está en el avance tecnológico sino
en que la capacitación no acompañe esa evolución. "Lo que me preocupa es
que la tecnología supere al conocimiento". Frola destacó que Argentina
posee uno de los sistemas productivos más eficientes del mundo
precisamente porque productores, contratistas y asesores han sabido
incorporar innovación de manera permanente. Según explicó, esa capacidad
de adaptación será una ventaja estratégica frente a los desafíos
futuros.

Las personas seguirán siendo indispensables

En el cierre del panel, Juan Molina sintetizó el consenso alcanzado por
los expositores.
Aunque la automatización continuará creciendo y muchas decisiones podrán
ser tomadas por inteligencia artificial, todos coincidieron en que el
conocimiento humano seguirá siendo el factor decisivo para lograr
aplicaciones eficientes, seguras y sustentables. “El futuro está mucho
más cerca de lo que imaginamos, pero necesitamos personas capacitadas para
aprovechar toda esa tecnología".

Tecnología, bioinsumos, inteligencia artificial y automatización: el
cambio de paradigma ya está en marcha.



La última parte de la Jornada de Pulverización Inteligente estuvo
dedicada a analizar cómo la innovación tecnológica, la agricultura
regenerativa y la digitalización están transformando la forma de producir
alimentos. Especialistas de empresas líderes, instituciones técnicas y
organizaciones del sector coincidieron en que el futuro ya comenzó y que
el gran desafío será integrar nuevas herramientas sin perder de vista la
sustentabilidad y la capacitación de las personas.

¿Es posible una agricultura regenerativa sin pulverizaciones
inteligentes?

Moderado por Nanette Giovanelli, el panel reunió a Ivand Saban (Syngenta),
Sofía Stieglitz (AgroDesign) y Natalia Curcio (CABIO), quienes analizaron
el rol que tendrán los bioinsumos, la agricultura digital y las nuevas
tecnologías dentro de los sistemas productivos. La ingeniera Sofía
Stieglitz planteó que Argentina ya posee uno de los sistemas agrícolas
más eficientes del mundo y que el verdadero desafío pasa por seguir
mejorándolo. "Estas charlas son importantes porque no es que la solución
exista en otro país; Argentina produce muy bien. El desafío ahora es
seguir mejorando la eficiencia". La especialista explicó que el escenario
productivo cambió profundamente respecto de décadas anteriores. Con
mayores costos, márgenes más ajustados y mercados cada vez más
exigentes, producir eficientemente dejó de ser una opción para
convertirse en una necesidad. En ese contexto, sostuvo que la agricultura
de precisión permitirá dejar de trabajar por promedios para comenzar a
manejar cada ambiente según su potencial productivo. "Hoy el desafío ya
no es producir más a cualquier costo, sino producir mejor, con mayor
eficiencia económica y ambiental", resumió.

Desde la Cámara Argentina de Bioinsumos (CABIO), Natalia Curcio explicó
que los productos biológicos dejaron de ser una alternativa marginal para
convertirse en una herramienta que complementa los sistemas tradicionales
de producción. "Los bioinsumos no vienen a reemplazar todo lo existente;
vienen a complementar tecnologías para hacer los sistemas productivos más
sustentables". Curcio señaló que las demandas de los mercados
internacionales están acelerando la incorporación de estas tecnologías,
especialmente en los cultivos destinados a exportación. Según indicó, la
tendencia mundial apunta a integrar distintas herramientas dentro de un
mismo esquema de manejo, combinando eficiencia productiva con menor impacto
ambiental.

El coordinador de Sustentabilidad para la Unidad Comercial Sur de Syngenta,
Ivand Saban, aseguró que la sostenibilidad es un eje transversal dentro de
la estrategia de la compañía. Sostuvo que “la agricultura del futuro
combina semillas, soluciones convencionales de protección de cultivos,
bioinsumos, herramientas digitales y manejo del suelo dentro de una
estrategia integral”. Además, remarcó que el verdadero desafío
consiste en acompañar al productor durante la adopción de esas
tecnologías para responder a las exigencias de los mercados
internacionales.

Aplicaciones agrícolas: el cambio de paradigma ya está en marcha

El último panel de la jornada, moderado por el ingeniero agrónomo Ramiro
Cid, reunió a representantes de John Deere, Embraer, D&amp;E, Drones VIP,
Tekron y Agricultores Federados Argentinos (AFA) para analizar el presente
y el futuro de la automatización en las aplicaciones agrícolas.

Embraer: innovación con biocombustibles

El gerente comercial para Latinoamérica de Embraer Agrícola, Flavio
Toledo, presentó la evolución del avión agrícola Ipanema, la única
aeronave de su tipo en el mundo impulsada exclusivamente por etanol. El
ejecutivo explicó que el modelo acumula más de cinco décadas de
desarrollo, con más de 1.700 unidades fabricadas y unas 1.300 actualmente
en operación en Brasil. "Hace más de veinte años apostamos por un avión
movido exclusivamente a etanol. Hoy esa innovación representa una ventaja
competitiva para toda la región." Toledo destacó que Embraer trabaja para
expandir el mercado del Ipanema fuera de Brasil y confirmó que la aeronave
ya realizó vuelos utilizando etanol producido en Argentina. Según
indicó, la disponibilidad de este combustible en la región abre nuevas
oportunidades para el desarrollo de la aviación agrícola sustentable. El
especialista en Agricultura de Precisión de John Deere, Eduardo Améndola,
sostuvo que la próxima revolución agrícola estará impulsada por la
inteligencia de las máquinas y no por el aumento de su tamaño. "El
próximo salto de productividad no vendrá de máquinas más grandes, sino
de máquinas más inteligentes". El especialista explicó que la estrategia
de la compañía se basa en tres pilares: conectividad, automatización e
interpretación de datos. Entre los avances más destacados mencionó los
sistemas de pulverización selectiva con inteligencia artificial, capaces
de identificar hasta 40.000 plantas por segundo y aplicar fitosanitarios
únicamente donde existe una maleza. Según Améndola, estas tecnologías
permiten reducir hasta un 90% el uso de herbicidas en barbechos,
disminuyendo costos y mejorando la sustentabilidad. También anticipó que
el objetivo de John Deere es contar hacia 2030 con soluciones completamente
autónomas para siembra, pulverización y cosecha.



Desde Drones VIP, Martín Rubén Martín, aseguró que la expansión de los
drones agrícolas representa una oportunidad extraordinaria para el sector,
aunque advirtió sobre la necesidad de profesionalizar rápidamente su
utilización. "Escuché la palabra capacitación más de treinta veces
durante la jornada y no es casualidad." El especialista diferenció
claramente entre aprender a pilotear un dron y comprender cómo realizar
una correcta aplicación fitosanitaria. Según explicó, muchas veces la
comercialización de estas tecnologías minimiza la complejidad operativa y
los riesgos asociados.

"No alcanza con saber volar un dron. También hay que entender cómo
aplicar fitosanitarios de manera segura y responsable." Martín alertó
además sobre el aumento de accidentes registrados por falta de
capacitación y reclamó una mayor articulación entre las normativas
nacionales y provinciales. En representación de Tekron, Sol Bravo explicó
que la empresa desarrolló un protocolo nacional de capacitación para
todos sus distribuidores con el objetivo de garantizar que cada equipo sea
entregado bajo los mismos estándares de formación. La ejecutiva señaló
que el crecimiento explosivo del mercado obligó a profesionalizar los
procesos de entrenamiento. "Hoy entendemos que el operador debe aprender
tanto a volar el equipo como a comprender qué producto aplica, cómo lo
hace y bajo qué condiciones". También destacó el trabajo conjunto que la
empresa desarrolla con provincias y organismos técnicos para acompañar la
evolución normativa de esta tecnología.

El representante de Agricultores Federados Argentinos (AFA), Lucas
Pizzichini, sostuvo que el desafío para las cooperativas consiste en
transformar la innovación tecnológica en soluciones concretas para los
productores. "La tecnología existe. El desafío es lograr que realmente
sea adoptada por los productores." Pizzichini explicó que la
incorporación de drones, pulverización selectiva y automatización
requiere primero capacitar a ingenieros, operarios y técnicos antes de
ofrecer esos servicios al productor. También destacó que la confianza
construida durante más de nueve décadas de trabajo cooperativo constituye
el principal activo para impulsar la adopción de nuevas tecnologías.

Una nueva forma de pensar las aplicaciones agrícolas

Más que un encuentro sobre pulverizaciones, la jornada dejó planteado un
cambio de paradigma. El debate giró alrededor de cómo construir un
sistema de aplicaciones agrícolas inteligentes, donde convivan la
aviación agrícola, los drones, la inteligencia artificial, la agricultura
de precisión, los bioinsumos, la automatización y nuevas herramientas
digitales bajo un mismo objetivo: producir más con menor impacto
ambiental. La conclusión fue compartida por empresas, organismos
públicos, universidades e instituciones técnicas: la agricultura del
futuro será más inteligente, más automatizada y sustentable, pero
seguirá dependiendo de personas mejor capacitadas.

En ese sentido, el verdadero desafío ya no pasa únicamente por incorporar
nuevas tecnologías, sino por generar y transferir conocimiento aplicado a
las aplicaciones agrícolas, fortaleciendo la capacitación, la
innovación, la evidencia científica y un marco regulatorio moderno que
permita aprovechar todo el potencial de esa transformación.
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